Un cura, Twitter y el anuncio del Reino de Dios

Un cura, Twitter y el anuncio del Reino de Dios

Un sacerdote, una misión y el reto de comprender como funcionan las RRSS para que sirvan al mensaje del Reino de Dios. Hoy nos comparte su experiencia de Jesús en las redes sociales.

P. Francisco Javier Rojas

P. Francisco Javier Rojas

Después de haber descartado muchas veces mi participación en las RRSS, finalmente me decidí por hacerme presente en Twitter. ¿Por qué hacerme presente?

Porque me dejé convencer por las voces que insisten en la necesidad de estar ahí como Iglesia y por poder contactar con quienes no puedo en la vida parroquial física.  ¿Por qué Twitter? Por juzgar que se adecuaba mejor a mis posibilidades de tiempo y de manejo de las nuevas tecnologías NT.

Comencé con grandes cautelas y, creo, con una expresión pesada, quizá por evitar riesgos. Me acerqué a materiales de quienes podían ayudarme a introducirme en este mundo, y fui practicando. En ello sigo, dos años después.

Pronto me di cuenta de que Twitter no me iba a ayudar mucho en la Parroquia, cuya feligresía parece preferir otras redes. Pero me sigue pareciendo útil y, quizá, necesario, ocupar un lugar en este mundo, en el que la Iglesia tanto que decir tiene.

Como en todas partes, sólo puedo estar como Sacerdote, es decir, como quien soy. Lo cual también me impone algunos límites; al menos, yo así lo considero:

– la arena política no es para mí
– evitaré comprometer a mi Obispo.
– huiré de enzarzarme con otros Sacerdotes y, en general, con hermanos en la Fe.

Reconozco un triple despliegue de la presencia creyente en Twitter:

a) Escuchar:  No cuido suficientemente esta dimensión, pues dedico mucho más tiempo a mi producción que a la de otros, pero sí me esfuerzo por responder a quienes a
mí se dirigen en abierto o por mensaje directo.

b) Estar: como en la calle, el cristiano se la juega en su modo de estar; no tanto, necesariamente, en lo que dice o deja de decir. Enseguida se nota en Twitter si alguien es vitalista, si va a lo suyo egocéntricamente, si se interesa por los otros, si se esfuerza por comprender, si es honesto, si busca la comunión…

No cabe ignorar la importancia de la calderilla de la vida, de esos bizcochos, gatos, anécdotas, etc., que también forman parte de las vidas de las personas. Ni tampoco la de soportar la cruz de la incomprensión o, incluso, del rechazo.

Parroquia de Etxegarri, antiguo destino.

Parroquia de Etxegarri, antiguo destino.

c) Anunciar: me refiero al anuncio explícitamente creyente. Como Sacerdote, ¿qué haré si no anuncio el Evangelio? He ido optando por líneas de fuerza a la hora de hacerlo: Evangelio del día (RTs de otros, vídeos, tuits personales); Cristianos Perseguidos (ellos mismos son testimonio vivo del Evangelio); el Domingo y la vida cristiana.

¿Voy consiguiendo algo? No lo sé. De frutos, sólo el Señor sabe. Pero sí tengo para mí que no sé salir, en Twitter, a quienes no están ya convencidos.

Sin duda, encuentro también limitaciones propias de Twitter; como las hay en la calle, es decir, en un espacio físico que se abre a la relación humana. Pero no es de eso de lo que me han pedido que escriba.

*Id al mundo entero y predicad el Evangelio.* Y Twitter también forma parte hoy de ese “mundo entero” al que nos envía el Señor; también es lugar al que salir como testigos de la Fe, con el testimonio de la Esperanza y la Caridad. ¡Que el Espíritu de Dios nos guíe e ilumine! P. Fco. Javir Rojas

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